La deficiencia de hierro puede manifestarse por palidez, cansancio, pérdida anormal del apetito (anorexia), falta de ganas para hacer las cosas (astenia), sequedad de piel y debilidad de las uñas, uñas delgadas y cóncavas, caída y debilidad del cabello, agrietamiento de los labios, hinchazón de la lengua (glositis), afectación de la mucosa esofágica, dificultad para tragar los alimentos (disfagia), gastritis, alteraciones digestivas, irritabilidad, tristeza, apatía, disminución del rendimiento físico e intelectual, mayor susceptibilidad a infecciones, trastornos del crecimiento y del desarrollo escolar en los niños.