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Síntomas y

Prevención

La deficiencia de hierro puede prevenirse
y es recomendable seguir las siguientes
medidas de prevención6
  1. Indicar lactancia materna y mantenerla por lo menos durante seis meses;
    posteriormente ablactación que incluya alimentos ricos en hierro (consulte a su médico).
  2. Incentivar a los padres y al personal involucrado en la preparación de alimentos para que
    se consuman aquellos que sean ricos en contenido de hierro.
  3. En el adulto mayor de 65 años asegurar un aporte de hierro suficiente a través de la alimentación,
    realizar evaluación odontológica semestral y evitar el uso innecesario de antinflamatorios no esteroideos.
  4. Indicar profilaxis con hierro oral en la mujer embarazada:
    Dosis: 60 mg de hierro elemental al día a partir del segundo trimestre del embarazo hasta
    3 meses post parto.
  5. Ofrecer profilaxis con hierro oral en los niños de 6 a 12 meses de edad en los siguientes casos:
    • Productos de embarazo múltiple
    • Niños de término alimentados con leche de vaca
    • Niños de término alimentados al seno materno que no recibieron alimentos ricos en hierro después de los 6 meses de edad
    • Niños con patologías que impliquen mala absorción intestinal o pérdida crónica de hierro
    • Niños que hayan presentado hemorragia en el período neonatal
    • Niños cuya madre presentó deficiencia de hierro durante el embarazo
Por lo anterior, los grupos de riesgo que se deben tener en cuenta para investigar en forma dirigida datos clínicos de anemia por deficiencia de hierro son:6
  • Lactantes y adolescentes
  • Mujeres en edad reproductiva, gestantes o en lactancia
  • Mujeres premenopáusicas con sangrado menstrual anormal
  • Adulto mayor de 65 años de edad
  • Pacientes con infección por Helicobacter pylorii
  • Pacientes con sangrado de tubo digestivo
  • Nivel socio económico bajo
  • Vegetarianos
¿Qué síntomas o signos clínicos nos hacen sospechar deficiencia de hierro?5
La deficiencia de hierro puede manifestarse por palidez, cansancio, pérdida anormal del apetito (anorexia), falta de ganas para hacer las cosas (astenia), sequedad de piel y debilidad de las uñas, uñas delgadas y cóncavas, caída y debilidad del cabello, agrietamiento de los labios, hinchazón de la lengua (glositis), afectación de la mucosa esofágica, dificultad para tragar los alimentos (disfagia), gastritis, alteraciones digestivas, irritabilidad, tristeza, apatía, disminución del rendimiento físico e intelectual, mayor susceptibilidad a infecciones, trastornos del crecimiento y del desarrollo escolar en los niños.

Es importante siempre contar con la valoracion de un médico profesional de la salud para un diagnóstico efectivo.